Diferentes autores expertos en el tema de Internet  consideran como los mayores errores que se observan en sitios de artistas los siguientes:

Demora en abrir
Mala calidad en las fotos
Navegacion confusa para los usuarios
Links que no funcionan
Ausencia de logo en cada página
Anuncios, músicas y otros efectos imposibles de quitar
Las páginas no imprimen en hojas de 81/2 x11
No se ponen precios
No se dice todo lo que los artistas pueden hacer.
Uso de  efectos innecesarios que solo consumen tiempo
Ausencia de espacio para capturar e-mails de los visitantes.

A todo esto agrego algo fundamental: desactualización.
Si Ud. decide hacerse un sitio Web es imprescindible que lo mantenga actualizado.

Uno de los grandes problemas que he confrontado tanto en talleres como en asesorías de marketing a diferentes proyectos artísticos, es el problema de no tener estos  claridad en cual es el verdadero problema que tienen en términos de marketing , y esto, que parece un trabalenguas, es  la pura realidad.

Muchos artistas se paralizan en un determinado momento de su gestión, porque no saben , o tienen confundido su problema real, y se encuentran dedicando un esfuerzo tremendo en un sentido, cuando realmente lo tienen que hacer en otro.
Generalmente, y al margen de esta realidad , varios cuestiones se presentan como constantes :
  • Una ausencia clara de que objetivos se quieren lograr en un horizonte temporal definido,lo que se expresa en muchos suenos con poca precisión.
  • Una poca elaboración conceptual del proyecto,lo que se expresa en discursos de venta endebles, que no ofrecen ninguna diferencia.
  • Deficiencia en los sistemas de comunicación promocional por ausencia de diferencias claras, ausencia de variables de posicionamiento y poca explotación de las herramientas de promoción y medios existentes.
  • Poco estudio de la competencia.
3D Character and Question MarkEsto quiere decir, que antes de precisar cual es el verdadero problema de marketing al que nos enfrentamos, es imprescindible tener claridad sobre aspectos internos que van a ser decisivos para poder acometer cualquier acción en un sentido u otro. Si no dedicamos un tiempo a pensarnos hacia “adentro” es imposible acometer cualquier gestión hacia “afuera”.
Cuando vayamos a desarrollar cualquier comunicación encaminada a lograr un objetivo  cualquiera como pudieran ser : solicitud de apoyo moral, recursos, fondos o simplemente participación, es muy importante que seamos hábiles en dejar claramente explicito que beneficio pueden esperar  los públicos de nuestro interés en su relación con nosotros o con nuestro proyecto.
Es muy común que organicemos nuestra comunicación a partir de las cosas que queremos decir y pocas veces pensemos en que quiere escuchar el otro. Conozco de proyectos artísticos que para solicitar apoyo hacen la historia completa de su trayectoria, de sus acciones infructuosas y de todo lo humano y lo divino, olvidando que el público a quien se dirigen no necesariamente tiene que interesarle esto, y sí ,como se pueden beneficiar ellos o terceros del apoyo o participación con nuestro trabajo.

Tenemos que ser capaces de proponer discursos concretos, reales y atractivos, pero sobre todo motivadores, y eso se logra cuando dejamos él o los beneficios esperados claramente explícitos.


Muchas veces las personas o instancias a quien acudimos para solicitar apoyos o participación, no son expertos en lo que hacemos y la mayoría de las veces disponen de poco tiempo para dedicarnos, es por esto que cuando elaboremos cualquier comunicación ,dediquemos un momento a revisar si hemos dejado los beneficios esperados totalmente explícitos de una manera rápida. No espere que el otro piense por Vd.. hágale saber de manera clara y sin dudas quienes ganan y que se  gana en esta relación.

La procuración de recursos y fondos ya sea para  un artista solo o para  un colectivo no puede hacerse de manera improvisada ni a lo loco, pues cada día este trabajo se ha ido profesionalizando más y mas. Entre algunos de los tips mercadotécnicos que todos debemos seguir antes de realizar esta tarea están los siguientes :

  • Antes de procurar apoyos externos debemos ser capaces de listar y explotar todas las vías a nuestro alcance por las que podemos producir utilidades y solo después evaluar que recursos y fondos extras requerimos para lograr materializar nuestros sueños. Es muy importante que los prospectos perciban que ha habido una voluntad y un esfuerzo por nuestra parte en este sentido  y  que lo logrado no resulta suficiente.
  • Para procurar “algo” es imprescindible conocer con claridad: qué se necesita, con que objetivo, en que cantidad, para qué momento o en que plazo se requiere, quiénes se benefician del aporte y que impacto real se espera como resultado del mismo a diferentes niveles y etapas.
  • La procuración de fondos se produce entre personas y estas personas deben relacionarse de manera permanente.
  • Resulta imprescindible que mantengamos informados permanentemente a los donantes acerca de los resultados obtenidos de  sus aportes y los logros que vayamos alcanzando con nuestro proyecto.
  • La procuración de recursos y fondos se sustenta en un sostenido trabajo de relaciones públicas.
  • Es imprescindible que logremos que los que aportan no se sientan solo “donantes” sino aliados estratégicos de nuestros proyectos y parte importante de los mismos.
  • Cualquier acción de procuración deberá comprender las siguientes etapas: detección y calificación de los posibles donantes, plan, conquista, solicitud, negociación, cierre, agradecimientos y nueva planeación.
  • Se reconocen a los individuos, los negocios, las fundaciones y los gobiernos como las cuatro fuentes fundamentales aportadoras de recursos y fondos.
  • El trabajo de procuración de recursos y fondos descansa en el hecho de ser capaces de “casar” los intereses de las partes involucradas.
  • Al pensar en quién puede aportarnos fondos o recursos para nuestro proyecto es importante pensar en grande y no limitarnos a una sola fuente, sino trazar una estrategia en la que pueda lograrse aportes por diferentes vías considerado además, todas aquellas iniciativas que en este sentido nosotros mismos podamos desarrollar.
  • Es muy importante que se detecte quién es la persona que tiene realmente poder de decisión sobre cualquier aporte dentro de la estructura de gestión a quien hagamos la solicitud para que no nos desgastemos en trámites burocráticos infructuosos y pérdidas de tiempo innecesarias.
  • Es recomendable que por nuestro proyecto hable siempre la misma persona, pues eso crea una relación de confianza a nivel personal que genera fidelidad y compromiso.
  • Es importante distinguir al procurar fondos aquellos que van encaminados al desarrollo del proyecto a largo plazo de aquellos que son solicitados para apoyo a eventos especiales.
  • En base al tamaño y complejidad de nuestro proyecto así tendremos que organizar el trabajo de procuración de fondos.

Hoy quiero abordar un tema interesante, y es el referido a la noción que por lo general se tiene acerca de la mercadotecnia. Parto de una experiencia concreta de vida que está dada por el hecho de que hace unos meses impartí un modulo de maestría sobre Mercadotecnia para proyectos artísticos a directores de documentales, y el primer día de clases, al llegar y presentarme ,un alumno me dijo : ¿ Ud. es la que nos va a enseñar a hacer negocios ? y yo le contesté, no, yo soy la que los voy a enseñar a PENSARSE para que después puedan hacer negocios.

Ese simple intercambio de palabras  se ha mantenido en mi mente como algo extraordinariamente interesante, pues en él se resume, la percepción generalizada que sobre la mercadotecnia tienen la mayoría de los mortales .
Existe una tendencia generalizada a ver el tema de la mercadotecnia asociado a la figura de las empresa y a los negocios de transacción, cuando en realidad no podemos decir que exista ni un solo tipo de mercadotecnia ni tampoco que esta esté relacionada exclusivamente con este tipo de entidad y este tipo de intercambio.

Cuando hablamos de mercadotecnia estamos hablando ante todo de lo que muchos expertos reconocen como”mentalidad mercadotecnica”, la que supone una forma particular de abordaje de las relaciones de intercambio que se dan a todos los niveles de nuestra existencia. Esta mentalidad demanda una forma particular de abordaje de la realidad y una forma también particular de “pensarnos” a nosotros mismos antes de negociar cualquier cosa con cualquiera teniendo muy claros además, los objetivos que queremos lograr a diferentes plazos, sin cuya definición no se puede alcanzar nada.

En el caso de los alumnos de la maestría a que hago referencia, después de quince días de profundizar hasta el fondo en las potencialidades de sus proyectos desde esta perspectiva, ellos mismos descubrieron que no estaban preparados para venderse a nadie, pues no conocían a fondo entre otras cosas: qué diferenciaba a sus  proyectos de proyectos similares a los de ellos,que realmente necesitaban, cuáles eran sus fortalezas y debilidades internas, cuáles eran las oportunidades y amenazas que el entorno representaba para ellos, ni quieren eran sus públicos potenciales.

Después de hacer esta suerte de “exorcismo” fue que estuvieron en condiciones de saber realmente que querían alcanzar, dónde debían hacer la fuerza y que beneficio representaban sus proyectos para terceros.
El taller final fue una fiesta.

P- ¿Cómo defender el arte de las secuelas inevitables del mercado?

R- Considero que lo primero sería definir que entendemos por secuelas inevitables del mercado y eso es muy relativo. Creo que en cualquier caso y sea cuales sean las posibles secuelas, es imprescindible , para minimizar cualquier impacto sobre el hecho artístico, elevar el nivel de conocimiento acerca del mercado y sus dinámicas entre los artistas,  sus equipos de trabajo , los especialista , técnicos y empresarios que intervienen en su gestión. ¿Cómo  lograr articular estrategias inteligentes para enfrentar la inmensa y poderosa maquinaria del mercado con la mayor eficiencia y el menor impacto, si no tenemos un “saber hacer” que nos permita competir eficientemente en  el contexto del mundo globalizado de hoy? Muchos piensan que se trata solo de un problema de falta de recursos para competir, y aunque yo crea que esta es una variable importante, creo que en muchas ocasiones estar alejados de las prácticas cotidianas del mercado nos ha privado de un “saber hacer” que es imprescindible conocer y manejar para dejar de ser muchas veces “naif” frente a los señuelos que el mercado nos puedan lanzar.

Constantemente me enfrento a excelentes propuestas artísticas que tienen todo para ganar, y que no prosperan porque sus gestores no tienen la menor idea de cómo conectarlas con sus públicos y sus mercados potenciales. Otras veces veo como excelentes propuestas son “rescatadas” por terceros poderosos, que las colocan a nivel internacional y después nos las venden  como productos reciclados. Si no elevamos el umbral mínimo de nuestros conocimientos, no cambiamos las preguntas que desde hace años nos hacemos de igual forma sobre la relación entre mercado y arte, y no nos decidimos a elaborar un cuerpo teórico – práctico propio, donde integremos  a nuestras estrategias puntuales de desarrollo  y nuestros presupuestos artísticos y éticos , lo mejor de las técnicas y procedimientos de otras latitudes adecuados a nuestras realidades y posibilidades  de una manera dialéctica,  estaremos alejándonos cada día más de las prácticas internacionales y de entender la función social del arte, asustados por las llamadas “secuelas inevitables” de una relación  que no queremos acabar de aceptar y que querámoslo o no, siempre va a existir.

P- ¿ Lo comercial atenta contra lo artístico ?

R- No necesariamente.  Desde mi punto de vista, ésta ha sido una relación históricamente “satanizada”, pues existe la percepción de que lo llamado “comercial” contamina necesariamente al hecho artístico, vulgarizándolo  y bajándolo de categoría. El primer problema que se confronta en esta relación es que es muy difícil ponerle  precio a lo artístico, porque  a la creación artística la caracteriza una particular naturaleza; pero lo artístico tiene necesariamente que realizarse en los mercados del arte, y esto se hace, querámoslo o no, generalmente a cambio de dinero. Otro problema a considerar en este tema, es que desde la antigüedad, los artistas han tenido que enfrentar una problemática casi común a todos: la relación “seguridad vs. libertad”. Si creaban libremente por amor al arte, es muy probable que se murieran de hambre, y si por otro lado conseguían un mecenas o algún filántropo que les garantizara la subsistencia, tenían que hacer en muchos casos lo que no querían. Es conocido el caso de Miguel Ángel y la Capilla Sixtina a la que llamaba despectivamente “el granero”, cuya bóveda  tuvo que decorar con una avanzada edad y casi contra su voluntad. Completa este análisis lo que yo considero el principal problema en esta relación, y que Pablo Picasso sintetizó de manera genial cuando dijo: “Un pintor es quien pinta lo que vende, en cambio un artista es quien vende lo que pinta”, ubicando así el problema principal de la relación  arte – comercio en el momento de su producción.

A partir de este presupuesto que explica el fenómeno, se asumen como artistas “verdaderos y genuinos” a aquellos que no están dispuestos a traicionar sus principios estéticos ni de otro tipo, y que no se preguntan a priori si lo que hacen va a tener mercado, va a gustar a un público y/o se  va a vender bien  o no.  Mientras, se clasifican como “los otros” a aquellos  que  trabajan  a la medida y contra demanda, creando conscientemente la obra que va a pegar en o los mercados de su interés, y que casi siempre va a producir beneficios económicos. Es aquí donde creo yo que estriba el daño primario y esencial que lo comercial puede hacer a lo artístico, que es justamente cuando la obra de arte no se crea atendiendo a la inspiración, sino a razones ajenas al arte, apelando a la utilización de formulas manidas, estereotipos y  recursos facilistas y gastados que se sabe que funcionan, pero que pueden dañar la imagen de un artista, de todo un movimiento artístico y hasta de un país. Sin embargo, la cosa no es tan sencilla, tiene matices y no se puede dar solo como una alternativa en blanco y negro, pues el problema es complejo.

Todos los artistas intentan vivir de lo que hacen, pero esto no lo es todo, pues además, y por sobre todas las cosas, para cualquier artista es imprescindible sentir que  ha podido sintonizar con un público, su público, porque sin público, el artista siente que su obra no está completa, y algunas veces para eso tiene que hacer pequeñas concesiones para poder ser comercializado en los circuitos y espacios de su interés (nacionales e internacionales) en cuanto a formatos, duración, idiomas, preferencias por temáticas… sin que esto implique que se están “prostituyendo” ni “traicionando” sus principios estéticos porque simplemente están ajustando su producción con las exigencias de los circuitos donde se van a presentar. Desnudos que funcionan en unos mercados en otros son mal vistos, y temáticas atractivas para algunos lugares, pueden ser fatales en otros, porque los públicos –vistos como consumidores de arte– tienen culturas, necesidades, expectativas y hábitos de consumo diferentes.

No es lo mismo vender lo producido, que producir lo que se vende, y ahí está el reto de los que trabajamos con arte. El esfuerzo para colocar, vender y lograr sintonizar el arte una vez que está hecho, demanda mucha constancia, dedicación y pasión, además de conocimientos técnicos, habilidades naturales, nivel cultural y gran sentido ético y de responsabilidad pública, y muchas veces para poder desarrollar una nueva necesidad y un nuevo gusto estético por lo mejor del arte, no nos queda mas remedio que combinarlo con ofertas de otro nivel que pueden servirnos de “gancho”, para conectar a los públicos con la obra que le estamos proponiendo de una manera inteligente y atractiva.

Asumir que todo lo comercial es contrario al arte es echar por la borda (por solo citar algunos) a Verdi, a Shakespeare,  a Pavarotti, a Lecuona, a los Beatles, a Manet, o a  Tennesse William, ejemplos de grandes artistas que han tenido un gran éxito comercial.

P- Se ha asentado la idea de que cuando hablamos de marketing estamos hablando directamente de comercio, ¿existe alguna diferencia entre ambos?

R- Definitivamente sí. El marketing es una disciplina con un cuerpo teórico–práctico que no cumple todavía sus 100 años de vida, y el comercio es una actividad socio-económica y cultural de larga data en la historia de la humanidad. Sin embargo, comercio y marketing están enlazados en un espacio común que es el mercado y habiendo hecho entonces esta afirmación  de partida, quisiera referirme a qué entiendo por mercado, para delimitar y entender en que punto marketing y comercio coinciden.

Yo diría que el mercado es ante todo, un espacio natural de intercambio y relación. Desde que el mundo es mundo el hombre ha estado vinculado a él. Para no ser absoluta, pudiera decir que solo en los inicios, cuando el hombre era muy primitivo, y resolvía él mismo todas las necesidades de su existencia cazando, pescando o pintando en una cueva, su vida no estaba signada por este espacio. Pero una vez que el hombre comenzó a especializarse en algo a través de su trabajo, y comenzó a tener un excedente, comenzó el “trueque” de productos, y poco a poco esta actividad comenzó a realizarse con alguna periodicidad en un espacio físico concreto primeramente local, que adquirió después mayor alcance y diferentes características, pero que definitivamente dio paso a la noción de mercado o mercados, con la que habitualmente operamos en la actualidad. Desde que este proceso comenzó, el hombre empezó a desarrollar habilidades naturales para lograr realizar intercambios efectivos en beneficio propio, por lo que las habilidades para “mercadear” son tan viejas como el propio hombre.

Sin embargo, este proceso histórico de carácter intuitivo para realizar intercambios en beneficio propio o mutuo, comenzó a profesionalizarse en la medida en que las relaciones en el mercado comenzaron a estar signadas por el dinero como valor universal de cambio, con lo que las relaciones de intercambio natural se convirtieron en relaciones de transacción (compra y venta) y comenzaron a profesionalizarse, a partir del desarrollo de lo que conocemos como comercio. Este proceso comenzó a hacerse más y más complejo y competitivo con el surgimiento del capitalismo, y es en este contexto básicamente lucrativo, que surgen a principio del siglo XX los primeros pronunciamientos acerca de una nueva disciplina denominada marketing, con la que las viejas prácticas de mercadeo comenzaron a perfeccionarse y en la que los principios básicos de cómo lograr intercambios cada vez más beneficiosos comenzaron a integrarse, por primera vez, en un cuerpo teórico y práctico.

Esta disciplina, que en sus  inicios estuvo determinada por el desarrollo del comercio, ha estado desde entonces en constante evolución, habiendo alcanzado un gran desarrollo teórico y sobre todo practico, al integrarse y nutrirse de disciplinas científicas tales como la psicología, la demografía, la economía o la sociología, de las que ha asimilado enfoques y técnicas de gran valor teórico y operativo. El marketing ha logrado desarrollar una serie de enfoques de gran efectividad, y armar una “caja de herramientas” que ha probado ser muy útil en cuanto a su capacidad para hacer efectivo cualquier tipo de intercambio así como para “colocar” o “descolocar”  cualquier cosa en las mentes de cualquier tipo de público. Por este motivo, desde hace varias décadas, los enfoques y las herramientas del marketing han sido asumidos por organizaciones no necesariamente lucrativas para ser incorporados a sus procesos de gestión. Desde entonces y hasta hoy, el marketing no es patrimonio del comercio y por eso aliar o confundir marketing con comercio es un error que limita nuestras opciones a la hora de aprovechar y aprender a utilizar un cuerpo de conocimientos y prácticas que pueden ayudarnos a “vendernos”  y “colocarnos” en la mente de nuestros públicos de una forma atractiva e inteligente, sin que necesariamente (como casi siempre se piensa), el marketing haga publicidad engañosa, provoque un consumismo irracional o implique hacer concesiones estéticas y de principios. Con la energía atómica se puede matar o salvar vidas, con el marketing pasa lo mismo, su uso lo decide el que tiene en sus manos la responsabilidad social de su aplicación.

Estimados lectores:
En días pasados, se me realizo una entrevista con el objetivo de promover una polémica sobre la controvertida relación entre mercado, comercio, marketing y arte. Pongo a consideración de ustedes la misma, a los efectos de mover el pensamiento,  la reflexión y el intercambio sobre temas de tanto interés para todos los que trabajamos en esta actividad. Las preguntas que se me hicieron fueron las siguientes:

1. Se ha asentado la idea de que cuando hablamos de marketing estamos hablando directamente de comercio, ¿existe alguna diferencia entre ambos?
2. ¿Lo comercial atenta contra lo artístico?
3. ¿Podemos considerar que el mercado legitima al arte?
4. ¿Cómo defender el arte de las secuelas inevitables del mercado?

Acontinuación encontrarán las respuestas que di a cada una de ellas. Espero les  resulten de interés .

Saludos,

Cristina Amaya

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